¿Conoces el caso BOSCO?

Probablemente no. Pero debería preocuparte.

¿Qué es BOSCO? Un algoritmo. Un sistema que decide quién accede o no al bono social eléctrico. Durante años funcionó en la sombra. Hacienda se negó a explicar cómo decidía. Argumentó «propiedad intelectual» y «seguridad nacional». El Tribunal Supremo dijo no en septiembre de 2025. La sentencia 1119/2025 fue tajante: si una máquina decide sobre tus derechos, tienes derecho a saber cómo funciona. Eso parece obvio. Pero no es lo que sucede.

¿Por qué importa BOSCO? Porque el tribunal detectó errores sistemáticos que solo eran visibles accediendo al código fuente. Sin transparencia, esos errores permanecían ocultos. Durante años, personas fueron denegadas sin justificación. Nadie lo sabía. Una máquina lo hacía, y nadie podía auditar. El Supremo estableció un precedente: cualquier decisión automatizada que afecte derechos debe ser auditable. No hay excepción.

¿Y qué tiene que ver BOSCO contigo? Todo. Hacienda utiliza sistemas automatizados para seleccionar a quién inspeccionar, a quién enviar requerimientos. Estos sistemas analizan perfiles de contribuyentes, cruzan datos de múltiples fuentes. Te llega una carta. Te pide documentación. Explique esto. Aclare aquello. Pero ¿por qué la tuya y no la del vecino? Nunca lo sabes. La respuesta es: un algoritmo decidió.

¿Qué criterios usan esos sistemas? Nadie los publica. El artículo 85 del Reglamento de Inspección exige solo nombrar la herramienta, no explicar cómo funciona. Tributaristas españoles advierten: esto recuerda a «Minority Report»: condena preventiva sin cara visible. Seleccionado sin saber por qué. Requerido sin justificación. Obligado a probar tu inocencia.

¿Hacienda tiene garantías? Dirá que sí: supervisión humana, personas revisando cada decisión. El Real Decreto 817/2023 lo exige. Pero ¿quién verifica esa supervisión?

La Agencia Española de Supervisión de IA carece de poder coercitivo. Y más importante: inspectores revisan después de que el sistema ya seleccionó. El daño ya está hecho. Cargas administrativas innecesarias. Plazos cortos. Incertidumbre. La garantía es póstuma.

¿Qué pasa cuando llega tu requerimiento? Cumples. ¿Qué otra opción tienes? Pero aquí está la pregunta que falta: ¿por qué no exiges lo mismo que el Tribunal Supremo exigió a BOSCO? Que alguien con nombre y cargo explique por qué fuiste seleccionado. Que publique criterios. Que muestre qué datos activaron la actuación. Que permita auditar sesgos. Eso no encorseta a Hacienda. La robustece.

¿Qué dice el derecho? El Tribunal Supremo en BOSCO. El Reglamento europeo de IA. La Constitución. Todos dicen lo mismo: decisiones automatizadas, transparencia obligatoria. Pero entre lo que dice la ley y lo que hace Hacienda hay un abismo.

¿Qué haces cuando llegue tu próximo requerimiento? ¿Aceptas «el sistema decidió»? ¿O preguntas quién? ¿Exiges criterios? ¿Pides acceso a los datos que te señalaron? Eso es corresponsabilidad. No es un pulso. Es democracia. Hacienda debe hablar claro. Y tú debes exigirlo con educación y firmeza. La modernidad no es velocidad de cálculo. Es explicabilidad de decisiones. Esa es la única transformación digital que importa.

"¿Cuál es tu respuesta? Comenta: ¿Hacienda te ha requerido alguna vez sin justificación clara?"https://copilot.microsoft.com/d970dd66-c76f-443b-b6b7-00f7f5912a88" alt="" />